RUIDOS DELICIOSOS.

Durante todo el año he publicado situaciones molestas que provocan un grado de insatisfacción en el confort acústico de nuestras vidas. No son ruidos deliciosos. Son sucesos sonoros transmitidos molestos, interiores o exteriores, que no deseamos y  en muchas ocasiones terminan en una denuncia, e incluso en los juzgados:

  • Aparatos de aire acondicionado.
  • Calderas. Torres de refrigeración.
  • Ventiladores de cocinas, garajes, etc.
  • Puertas de garaje, ascensores, grupos de presión.
  • Tráfico rodado, aviones, trenes, etc.
  • Locales con música (discotecas, pubs, etc.)

Todos ellos se pueden valorar mediante el RD1367/2007 o la Ordenanza Municipal correspondiente.

 

Después de enumerar estas incomodidades, quería resaltar otras situaciones que nos rodean y que generan RUIDOS DELICIOSOS:

  • Las olas del mar barriendo la arena de la playa.
  • El sonido del agua en una fuente. Pensad en los Jardines del Generalife, donde su música fluida nos envuelve.
  • El leve sonido del viento en la montaña, el ruido de las hojas secas al pisarlas,etc.

Entre los RUIDOS DELICIOSOS, hay uno que quería destacar: LA SONRISA DE UN NIÑO. Es una experiencia acústica encantadora.

No importan los dBA que emita, la frecuencia a la que se produzca, incluso si el horario es diurno o nocturno. Lo que nos transmite es la alegría de la vida. Una energía contagiosa que  alcanza todos los que están alrededor.

Durante este año 2016, quien os escribe, ha disfrutado de esa magia infantil, ya que ha llegado a mi familia un angelito sonriente, cuya mirada picarona, sus risas y sus simpáticos movimientos me hacen olvidar todos aquellos molestos ruidos que mido, superviso y cuantifico, todos los días del año en mi trabajo como consultor acústico.

Se trata de Jorge, mi nieto.

Una personilla expresiva, cariñosa y risueña, que para mí representa unos recuerdos felices del pasado, quiero pensar que no muy lejano, la alegría del presente y una inmensa ilusión para el futuro.

 

RECOMENDACIÓN:

Estad atentos. No siempre los ruidos que nos rodean, han de ser molestos.

Descubrid los ruidos deliciosos que a veces os proporciona la vida y disfrutad intensamente de ellos.

En muchas ocasiones los tenemos muy cerca y no los valoramos suficientemente.